3 VARIANTES:
-Constantinopolizar:
El cielo está enconstantinopolizado, ¿quién lo desenconstatinopolizará?.
El desenconstantinopolizador que lo desenconstatinopolice buen desenconstantinopolizador será.
-Constantinoplizar:
El cielo está enconstantinoplizado, ¿quién lo desenconstantinoplizará?.
El desenconstantinoplizador que lo desenconstantinoplice buen desenconstatinoplizador será.
-Constantinoplanizar:
El cielo está enconstantinoplanizado, ¿quién lo desenconstantinoplanizará?
El desenconstantinoplanizador que lo desenconstantinoplanice buen desenconstantinoplanizador será.
Parte de lo escrito:
miércoles, 14 de abril de 2010
viernes, 27 de noviembre de 2009
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Bocazas
La única condición para vivir en aquel mágico pueblo era tener un secreto, y eso era algo que sabiamos todos los habitantes.
No sabía cual era el secreto de ella pero había conseguido acostumbrarme a ignorarlo y estabamos muy a gusto, eramos felices.
Ese día me sorprendí a mi mismo cuando le dije el mío. No se porque lo hice, pensaba que me costaba más saber que ella ocultaba algo y resultó ser que me costaba más ocultarle algo a ella. Supongo que por amor abrí mi boca de Pandora:
- Cariño tengo que decirte algo.
- ¿Que pasa mi amor?
- Yo no tengo secreto.
Torció el gesto y se rió como de una tontería de chiquillo... que linda...
El resto del día transcurrió dichoso, sentía una libertad interior tan grande y tan vívida que por momentos notaba como si fuera a rebosar por mi boca en forma de arcada de risa. Por la noche fuimos a la cama e hicimos el amor apasionadamente contagiados de mi esplendor y nos dormimos abrazados uno con el aliento del otro.
Al día siguiente desperté sobresaltado y helado de frío, estaba vestido con harapos y durmiendo sobre unos cartones que olían a orina.
viernes, 23 de octubre de 2009
Boceto: Durden Daedalus.
La última vez que se sonrió fue hacía unas pocas semanas, escondido bajo un parapeto hecho con su ajada mesa del despacho; y es escalofriante pero la mueca surgió cuando teniendo a un acreedor a tiro, que a su vez lo estaba encañonando con un arma corta, una de esas pistolas rusas de quien compra lo que le venden, su M29 se encasquilló. Sonrió justo en el momento en el que sonó el chasquido metálico y no la detonación. Nunca sabremos el porqué de esa sonrisa, tal vez se sintió más vivo durante una fracción de segundo, tal vez lo vió como algo que le sacaba de la rutina, tal vez el verlo como una pausa antes de cargarse a ese tío que por un momento pensó que saldría airoso de allí... difícil acertar. De lo que podemos estar seguros es de que no era una sonrisa nerviosa, no siendo el detective Daedalus.
Ese episodio terminó como tenía que terminar, con parte del temerario tipo que entró sin llamar en el suelo, y otras partes en la pared y en el techo...
A pesar de que era la segunda vez que le pasaba no ha cambiado de arma, y es que la conoce a la perfección: la caída, el peso, la empuñadura... es complicado crear un vínculo así con un objeto y no iba a despedir a su metálica empleada después de tantos años de buen servicio.
En realidad cuando se hace el esfuerzo de abstraerse de los estándares de comportamiento y se piensa en un registro alternativo, ligeramente patológico por "solitario" y asocial, lejos de ser alguien frío y sin sentimientos, Durden cree en cosas y quiere cosas... tiene una unión casi sentimental con sus dos compañeras: "Señora" (que es como llama a su Smith & Wesson) y su ciudad, Madrid, "la Dama". Lee revistas de historia, escucha música, una vez o dos al año pesca en el Manzanares y luego devuelve los trofeos (menos si son "jodidas percas invasoras"), religiosamente cada domingo va Casa Pepe a la hora del partido y se toma dos armagnac de espaldas a la televisión, ni siquiera se entera del resultado... y muchas otras cosas que no enumeraré por no aburrir al contubernio que lea estas líneas.
Ese episodio terminó como tenía que terminar, con parte del temerario tipo que entró sin llamar en el suelo, y otras partes en la pared y en el techo...
A pesar de que era la segunda vez que le pasaba no ha cambiado de arma, y es que la conoce a la perfección: la caída, el peso, la empuñadura... es complicado crear un vínculo así con un objeto y no iba a despedir a su metálica empleada después de tantos años de buen servicio.
En realidad cuando se hace el esfuerzo de abstraerse de los estándares de comportamiento y se piensa en un registro alternativo, ligeramente patológico por "solitario" y asocial, lejos de ser alguien frío y sin sentimientos, Durden cree en cosas y quiere cosas... tiene una unión casi sentimental con sus dos compañeras: "Señora" (que es como llama a su Smith & Wesson) y su ciudad, Madrid, "la Dama". Lee revistas de historia, escucha música, una vez o dos al año pesca en el Manzanares y luego devuelve los trofeos (menos si son "jodidas percas invasoras"), religiosamente cada domingo va Casa Pepe a la hora del partido y se toma dos armagnac de espaldas a la televisión, ni siquiera se entera del resultado... y muchas otras cosas que no enumeraré por no aburrir al contubernio que lea estas líneas.
sábado, 3 de octubre de 2009
Dicotomía de la musa; cuerpo y mente.
Se ha ido la musa? Se habrá ido con las musarañas? Estará tras una muselina que la vela y la veda? o una verja verde con su pintura desconchada, que enseña la vergüenza de su óxido (su verdadera naturaleza) la mantiene recluida? Si es así, está a esa distancia frustrante que es 1 cm más que la longitud desde la punta del dedo al punto de dolor donde se te clava el hierro en la axila?
Que hay que hacer? Crecer? Esperar? Quedarse quieto mirando o correr para ver? Probablemente cambiar el registro para poder crecer esperando, esperar creciendo y sobre todo correr quieto... volar por el suelo.
Que hay que hacer? Crecer? Esperar? Quedarse quieto mirando o correr para ver? Probablemente cambiar el registro para poder crecer esperando, esperar creciendo y sobre todo correr quieto... volar por el suelo.
domingo, 5 de julio de 2009
Noche de Enero del detective Durden Daedalus.
Era una noche fría afuera, en ese momento las calles estaban casi desiertas. El aire se deslizaba húmedo por entre los coches y sobre el pavimento, empañando cristales y metales, volviendo resbaladizos los pasos de peatones. Los semáforos parecían estar realizando un ensayo general previo al momento en las personas estuvieran allí para mirarlos.
Dentro la luz era ténue. También había humedad pero esta era más densa y cálida. Brotaba de los dos cuerpos que yacían juntos en la cama, sin tocarse ya, a distancia de aura. Cuerpos desnudos, brillantes por el sudor, tapados parcialmente por una sábana de algodón que no entendía de pudores, arrugada y untuosa por el líquido que atesoraba con celo.
El humo de los cigarros ascendía lento hasta un punto en el que chocaba con un muro invisible y ahí se rompía formando una niebla que acobardaba más aún la luz...
Dentro la luz era ténue. También había humedad pero esta era más densa y cálida. Brotaba de los dos cuerpos que yacían juntos en la cama, sin tocarse ya, a distancia de aura. Cuerpos desnudos, brillantes por el sudor, tapados parcialmente por una sábana de algodón que no entendía de pudores, arrugada y untuosa por el líquido que atesoraba con celo.
El humo de los cigarros ascendía lento hasta un punto en el que chocaba con un muro invisible y ahí se rompía formando una niebla que acobardaba más aún la luz...
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